Si tu hijo tiene miedo de cortarse el pelo, no estás solo. Hay niños que no quieren sentarse, otros que se asustan al escuchar la máquina y algunos que empiezan a llorar apenas entran a una peluquería.
También conocemos familias para las que esto comenzó después de una experiencia difícil en otro lugar. Nos cuentan que antes podían cortarle el pelo sin problemas, pero que desde aquel día su peque no quiere volver a una peluquería.
Si te está pasando algo parecido, queremos empezar por decirte algo: no necesariamente hay que conseguir el corte hoy.
A veces, antes de cortar el pelo, necesitamos conseguir algo mucho más importante: que el niño vuelva a sentirse seguro.
En Mimu Kids trabajamos todos los días con niños y estas situaciones son parte de nuestro trabajo. No esperamos que todos lleguen, se sienten perfectamente quietos y se dejen cortar el pelo a la primera. Algunos necesitan tiempo. Y está bien. 💚
¿Por qué mi hijo tiene miedo de cortarse el pelo?
Hay muchas razones por las que un niño puede tener miedo a la peluquería. Para nosotros, unas tijeras, un peine o una máquina son objetos cotidianos. Para un niño pequeño, en cambio, puede ser una experiencia llena de cosas nuevas.
Puede molestarle el ruido de la máquina o su vibración. Puede no gustarle la capa, sentir incómodos los pequeños pelos sobre el cuello o no querer que alguien que todavía no conoce le toque la cabeza.
También puede estar cansado, tener hambre o sentirse abrumado por encontrarse en un lugar nuevo. Y algunos niños simplemente necesitan observar primero para entender qué está pasando.
Por eso, antes de pensar “¿cómo consigo que se deje cortar?”, muchas veces es más útil preguntarnos: “¿Qué es exactamente lo que le está incomodando?” Cuando conseguimos descubrirlo, podemos empezar a ayudarlo.
A veces, la mejor primera visita a la peluquería es aquella en la que no cortamos nada
Puede parecer extraño que una peluquería te diga esto, pero es una de las cosas que mejor resultado hemos visto dar. Si sabes que tu hijo tiene mucho miedo, pueden venir a Mimu simplemente a conocernos, sin la presión de que ese día tenga que salir con el pelo cortado.
Puede mirar el lugar, conocer a nuestras peluqueras, ver cómo se cortan otros niños, jugar un rato y acercarse a los autitos. Si quiere subirse, fantástico. Si solamente quiere mirar, también.
Incluso pueden irse a dar una vuelta por el mall y regresar un rato después, si el peque está tranquilo y tiene ganas de volver.
Muchas veces, cuando vuelve, sucede algo muy sencillo pero muy importante: ya no está entrando a un lugar completamente desconocido. Reconoce el espacio, el autito y quizás a la peluquera con la que estuvo hablando antes. Esa familiaridad puede hacer que la segunda entrada sea diferente.
Por eso, cuando sea posible, recomendamos hacer estas primeras visitas durante la semana y en momentos más tranquilos, especialmente si sabemos que el peque se siente incómodo cuando hay muchas personas o demasiados estímulos.
¿Y si hoy tampoco quiere cortarse?
Entonces quizás hoy tampoco cortemos. No pasa nada: puede volver otro día.
Para algunos niños, el primer gran logro será entrar tranquilos a la peluquería. Para otros será subirse al autito. Después quizás nos permitan peinarlos, ponerse la capa o conocer las tijeras.
No todos tienen que recorrer ese camino a la misma velocidad. El objetivo es que cada experiencia positiva haga que la siguiente sea un poquito más fácil.
Papás: no tienen que pedirnos perdón
Este punto nos importa muchísimo. Cuando un niño empieza a llorar, no quiere sentarse o finalmente decidimos no hacer el corte, muchas veces escuchamos: “Perdón…”, “Qué vergüenza…”, “Les estamos haciendo perder el tiempo…”
Y queremos que las familias que vienen a Mimu sepan algo desde antes de entrar: no tienen que disculparse ni sentirse incómodas.
No nos están molestando y tampoco nos están pidiendo un favor. Que su hijo venga a conocer, jugar y construir confianza, aunque ese día no se corte, es parte de nuestro servicio como peluquería infantil.
Trabajar con niños no significa solamente saber hacer un buen corte o un lindo peinado. También significa entender que estamos delante de una personita que quizás todavía no nos conoce y necesita tiempo para confiar.
Nosotros no esperamos niños perfectamente quietos. Esperamos niños.
Primero tenemos que conocernos
Cuando miramos la situación desde los ojos de un niño, algunas reacciones empiezan a tener bastante sentido. Nosotros vemos a una peluquera; él puede estar viendo a una persona que nunca conoció acercándose a su cabeza con unas tijeras.
Por eso nos importa construir una relación: que pueda hablar con su peluquera, jugar, conocerla y ver los elementos que utilizamos antes de empezar.
Podemos mostrarle el peine, enseñarle las tijeras de forma segura y dejar que escuche la máquina antes de acercarla a su cabeza. Si el sonido le incomoda, podemos conversar sobre las opciones; en nuestra guía de máquina o tijera para cortar el pelo a un niño explicamos cómo elegimos según cada cabello y experiencia.
Y si un niño ya generó un vínculo bonito con una de nuestras peluqueras, cuando sea posible, nos encanta que vuelva a encontrarse con ella en los siguientes cortes. Porque la confianza también se construye visita a visita.
¿Qué pasa si tuvo una mala experiencia en otra peluquería?
Esto también lo vemos. Hay familias que llegan a Mimu y nos cuentan: “Antes se cortaba el pelo sin problemas, pero tuvo una mala experiencia y ahora no quiere entrar a ninguna peluquería.”
O quizás la última vez lloró muchísimo, se sintió muy incómodo o tuvieron que terminar el corte de una manera que para él fue difícil. Después de algo así, volver a intentarlo puede ser complicado tanto para el niño como para sus papás.
Si este es tu caso, queremos ayudarlos. No importa que aquella experiencia haya ocurrido en otro lugar. No buscamos culpables ni queremos decirte qué tendrías que haber hecho.
Nos interesa algo mucho más útil: ¿cómo podemos construir una experiencia diferente a partir de ahora?
Quizás necesitemos empezar desde cero. Puede venir a Mimu y no cortarse, jugar y conocer a las peluqueras. Puede descubrir que sentarse en un autito no significa que inmediatamente alguien vaya a empezar a cortarle el pelo.
Queremos darle oportunidades de generar nuevas experiencias positivas. Y eso puede necesitar tiempo.
No buscamos solamente los cortes fáciles
Para nosotros, este punto es fundamental. Sería sencillo llamarnos peluquería infantil y esperar atender solamente a niños que se sientan tranquilos, se pongan la capa y permitan terminar el corte sin problemas.
Pero los niños que tienen miedo son precisamente quienes más necesitan que una peluquería infantil sepa acompañarlos. En Mimu no buscamos solamente los cortes fáciles.
Queremos acompañar también a las familias para las que ir a la peluquería se ha transformado en un momento difícil.
No podemos prometer que un niño dejará de tener miedo en una visita. Algunos lo harán rápidamente y otros necesitarán varias experiencias. Lo que sí podemos hacer es intentarlo junto a ustedes, respetando los tiempos de cada peque.
Ustedes conocen a su hijo. Cuéntennos.
Los papás tienen una información que para nosotros es importantísima: saben qué cosas le gustan, qué lo tranquiliza, qué le molesta, si el ruido suele incomodarlo o si no tolera determinadas texturas.
Si tuvo una experiencia anterior difícil o existe algo que definitivamente no funcionó otras veces, cuéntenselo a su peluquera.
No es información innecesaria. Todo lo contrario: puede ayudarnos a pensar juntos cuál es la mejor manera de acercarnos. Ustedes conocen a su hijo. Nosotros conocemos nuestro trabajo. Hagámoslo juntos.
¿Y si mi hijo tiene sensibilidad sensorial o es neurodivergente?
Algunos niños pueden experimentar determinados sonidos, texturas o contactos físicos con mucha mayor intensidad. El sonido y la vibración de una máquina, los pelos sobre la piel, la capa alrededor del cuello o que alguien toque su cabeza pueden resultar especialmente difíciles.
Si sabes que tu peque tiene alguna sensibilidad particular o necesita ciertas adaptaciones, cuéntanos antes de comenzar.
No todos los niños que tienen miedo a cortarse el pelo presentan una dificultad sensorial, ni todos necesitan las mismas estrategias. Lo importante es conocer al niño que tenemos delante y evitar asumir que existe una única forma de atenderlo.
Puedes conocer más sobre nuestra atención especial para niños y conversar con nosotros sobre lo que le ayuda a tu peque.
¿Qué pueden hacer los papás antes de venir a la peluquería?
Hay algunas cosas sencillas que pueden ayudar:
- Elijan un momento en el que el peque no tenga hambre ni esté agotado.
- Explíquenle con palabras simples dónde van y qué va a ocurrir, sin convertir el corte en un gran acontecimiento durante los días anteriores.
- Si tiene un juguete, muñeco u objeto que lo ayuda a sentirse seguro, puede acompañarlo.
- Eviten presionarlo o prometer algo que después no puedan cumplir. Pueden decir: “Vamos a conocer Mimu, ver los autitos y conocer a la peluquera.”
Si todavía están preparando esa primera experiencia, también pueden leer cómo saber cuándo llegó el momento del primer corte de pelo.
¿Qué hacemos si empieza a llorar durante el corte?
Primero intentamos entender qué está pasando. No todo llanto significa lo mismo, y merece que prestemos atención.
Podemos hacer una pausa, cambiar de estrategia, distraernos un momento, probar otra posición o darle tiempo. Si está muy angustiado o nos muestra que ese día ya tuvo suficiente, podemos dejar el corte para otro día.
Terminar el corte de hoy no debería ser más importante que la relación que estamos construyendo para mañana. Queremos que la próxima vez que vuelva tenga más confianza, no más miedo.
Para nosotros, acompañar también es parte del corte
Un niño puede entrar hoy a Mimu, jugar diez minutos y marcharse sin haberse cortado ni un pelo. Puede regresar otro día y animarse a sentarse en el autito. La siguiente vez quizás nos deje empezar.
Y después de un tiempo puede ser ese mismo peque que entra caminando, saluda a su peluquera y corre a elegir dónde quiere sentarse. Todo ese proceso también es parte de nuestro trabajo.
Porque un buen corte infantil no es solamente aquel que queda bonito. También puede ser aquel en el que conseguimos que un niño que tenía miedo empiece, poco a poco, a confiar.
Así que si ir a la peluquería se ha convertido en un momento difícil para tu familia, pueden venir a conocernos. Que mire, que juegue, que conozca a las peluqueras y que se suba al autito si quiere. Y si ese día no cortamos nada, está bien.
En Mimu no se trata solo de cortar el pelo. Se trata de construir confianza. 💚 Puede llevar una visita o puede llevar varias. Estamos aquí para acompañar a los niños y a sus familias.
Los esperamos en Mimu Kids, en Santiago
Nos encuentran en Mallplaza Los Dominicos, en Las Condes, y en Mallplaza Sur, en San Bernardo. Si tu peque necesita conocer el espacio primero, conversemos para buscar un momento tranquilo.
Encuentra tu sucursal Mimu Kids y conversemos sobre su visita.

